Isabel trabajaba en una empresa de investigaciones, en el area de archivos históricos, cualquiera dice que trabajo más aburrido, a ella le apasionaba, lo que no le apasionaba eran las manipulaciones políticas que se ejercían de acuerdo a los intereses de su jefe.
Isabel tenía una rutina bastante establecida, se levantaba a las siete y media, se bañaba, cambiaba, maquillaba y tomaba un café con leche con una cucharada repleta de azúcar.
Iba a trabajar, tomaba otro café, este vez solo, se sentaba en frente de la computadora, revisaba los mails y empezaba la tarea que tenía asignada. Ese día era diferente, su jefe le había proporcionado una enorme pila de papeles que debían ser fotocopiados, nada de archivar alguna investigación vieja, tarea que le fascinaba porque descubría aspectos de su área, a los cuáles de otra manera, nunca hubiera podido acceder. Pero esa mañana tenía que fotocopiar "documentos", miles de hojas sin ningún sentido sobre liquidaciones de sueldo y gastos de la oficina. Mientras que fotocopiaba las últimas hojas, la maquina empezó a fallar, "ahora, ¿en serio?" Una compañera se acerca, "cuando empezás a hablarle a las cosas es momento de un cigarrillo", la miro con los ojos bien abiertos, sin pestañear, "no fumo". La compañera capto la indirecta y con una sonrisa dejó que siguiera peleándose con la fotocopiadora. En el momento que su compañera se fue y abrió la tapa del maldito artefacto que había decidido entrar en huelga, la luz que irradiaba la máquina, sumado al ruido de los tacones, tuvo un dejavú. La copiadora comenzó a funcionar de nuevo, otro dejavú. El ruido característico de las hojas imprimiéndose, otro dejavú.
Se dirigió a su cubículo, apoyo el pilón de hojas sobre su escritorio y se desplomo sobre la silla, miró el monitor de su computadora y con ambas manos sobre la sien se quito el pelo que caía sobre su cara. Pensó, esto no lo viví, pero lo soñe... buscó la definición de dejavú en internet, las acepciones aceptables se limitaban a unas diez, pero le llamo la atención la de un autor en particular que decía haber vivido partes de su vida en sueños y al llegar al momento del hecho tener ese extraño sentimiento de "esto ya pasó, pero no..." Se quedó con esa definición y salió a tomar aire a la calle, entro en una librería que estaba en la esquina de su trabajo y vio un libro de playas argentinas. Se quedó maravillada con las fotos de un pueblito pesquero del sur de Buenos Aires. Volvió a la oficina para encontrarse con un jefe desquiciado y completamente neurótico por la visita de alguien importante, otro jefe, alguién que lo superaba en el ecosistema del lugar. Isabel le entregó las copias, entendiendo ahora que había sucedido y se limitó a seguir revisando sus mails, aunque no había ninguno fuera de lo común. Mientras que hacía de cuenta que estaba trabajando duramente en la computadora en una archivo de excel, pensaba sobre la seguidilla de dejavús que le habían sucedido y la particularidad de que recordaba el sueño en el que se encontraba hablando con una fotocopiadora que no funcionaba. Pensó en dormir y soñar con un trabajo mejor, pensó en llegar a su casa y desplomarse sobre el sofá y soñar sobre la playa que había visto en el libro. Pensaba en soñar con estar en un lugar lejano, lo más lejano posible de su trabajo que se había vuelto aburrido y agobiante. Decidió no pensar más.
Su horario de trabajo termino y se dirigió al correo más cercano, "un telegrama de renuncia por favor"
martes 8 de junio de 2010
viernes 4 de diciembre de 2009
Tiempo para todo...
Una tarde de sol de Diciembre en el patio de la facultad, esas tardes interminables esperando para rendir, tardes calurosas si las hay, dejando que el sol se pose sobre el rostro cansado del estudiante que espera con ansias dejar atrás una materia más, una de esas tardes que años más adelante uno las recuerda con nostalgia, pensando que fue un quiebre, cuando de a poco las fichas del domino empeizan a caer y uno se da cuenta, que el tiempo paso rapido.
Tiempo de cambio, tiempo de nuevos amigos, nuevos amores, tiempo de despedidas, de cierres de etapas, de encontrar el lugar en el mundo, tiempo de estudiar, escribir, bailar, filmar, trabajar, y ¿por qué no? de ver pasar el tiempo. Dicen que todo tiempo pasado es mejor, en realidad no, el tiempo es tiempo, siempre hay algo bueno, algo malo, hay tiempos mejores y peores, pero no siempre el pasado es mejor, y no siempre peor, pero no hay tiempo peor que el perdido añorando el pasando...sin embargo que somos sin recuerdos, seres sin memorias, crecer es parte de seleccionar que recuerdos atesoramos en algun recoveco de nuestra mente y cuáles vamos dejando atrás. Los recuerdos son inmateriales, cuelgan de la nebulosa que es nuestra memoria, como los sueños, parecido al tiempo. Y en este momento que es solo una mínima porción del tiempo que conforma mi vida, me encuentro pensando que una vez que este tiempo termine, vendrán otros con más o menos ataduras, más o menos afectos, más o menos cambios, más o menos estabilidad. Y los pensamientos, también inmateriales quedan flotando en la nebulosa, cómo miles de hipotesis sobre lo que el tiempo me depara. Tiempo, al tiempo...
domingo 29 de noviembre de 2009
Historias de la rutina citadina
Hay películas, historias, libros, sobre cómo nace una historia de amor a partir de un perro que se acerca freneticamente a una dama que lee sentada en alguna parte de alguna ciudad del mundo y llega el dueño y zas... Bueno, en la vida real, no es tan así, hace semanas que se viene repitiendo la misma escena en mis turnos laborales, sentada en la vereda viendo cómo pasan los autos intentado relajarme del ajetreo cotidiano, leo el diario, un libro, algún apunte de la facultad, y un perro (no siempre es el mismo) se me acerca a chusmear que leo, tomar de lo que sea que estoy tomando o en el peor de los casos, a darme besos perrunos en las manos, los brazos, la cara... (éste fue el caso del labrador champagne en un bar de palermo) y la verdad los perros venían seguidos de sus dueños, hombres, los cuáles se disculpaban, pero no pasa cómo en la ficción.
Yo me quedaba encantada de la mascota y el señorito se iba avergonzado de la misma peor nada de intercambiar números ni nada por el estilo...
La verdad es que en la realidad uno suele tener escenas de películas que nunca suceden cómo en las mismas, pero a mi me sirve para disparar relatos que pueden algún día ser una escena de una película propia, e inclusive de estas narraciones que hago y le digo querido universo, acá esta mi pequeña historia, quien sea que la lea, son situaciones de la vida cotidiana, que hacen que los días pasen más fácil...
sábado 17 de octubre de 2009
transportes musicales....
Estoy sentada, abrumada por la belleza de uno de esos teatros de Buenos Aires que te dejan sin aliento, respirando un aroma extraño que solo se siente en lugares así, observando una aureola de luz que ilumina puntualmente el centro del escenario, donde hay una silla antigua y micrófonos modernos, un contrapunto casi poético.
Y el espectáculo comienza, las guitarras suenan, y sin querer, sin proponérselo uno se deja elevar por la armonía melodiosa que invade los oídos y cerrás los ojos... y comienzan a aparecerse miles de imágenes en la cabeza, de recuerdos conocidos, que uno suele invocar, y otros; tantos otros que te sorprenden, recorres lugares que hace tiempo visitaste, y otros a los que nunca has ido. Y es algo impresionante, de repente estas en el medio de llanura pampeana, rodeado de verde, y arboles que se arrastran por el piso, y segundos más tardes estas en el medio de un candombe que pareciera ser una imagen sacada de un libro de historia de la primaria, de esas pinturas que te llamaban la atención en la infancia, cuasi fotografías, remontándote a otro siglo. y sin darte cuenta estas recorriendo una calle que pareciera ser italiana, con señores pintando, y pequeñas macetas con flores rojas colgando de la ventana, y otra imagen evoca una calle parisina en la que nunca estuviste pero que ciertamente el recuerdo está en tu memoria. y en un abrir y cerrar de ojos volves a una escena rioplatense, con callecitas angostas, casas de colores y una pareja bailando...
La magia de la música, y de abrir los oídos es poder volar a diferentes partes del mundos o épocas sin darte cuenta, sin gastar un solo centavo, solo dejándote llevar por notas musicales, melodías que caracterizan tus recuerdos....
sábado 4 de julio de 2009
Cenizas
Donde hubo fuego, cenizas quedan dicen.... pero las cenizas de algo que pasó no son suficientes, no son lo mismo que tu risa, tu mirada, son un recuerdo de un tiempo atrás...
Cada día, como fuegos artificiales hay recuerdos que aparecen y se van, son momentáneos, entonces das una vuelta, caminas unas cuadras, para poder ponerle orden a los pensamientos, armar el rompe cabezas de tus recuerdos...
Y escapamos, escapamos de la rutina diaria, de los pensamientos, pero escapar adonde, cuando era chica solía escuchar, quiero escapar, pero adonde, sabes que quiero irme pero donde...escapamos de nosotros mismos y no vale, no vale la pena, el esfuerzo, es preferible enfrentarnos a los fantasmas, y decirnos a nosotros mismos, yo puedo, yo quiero, yo voy a hacerlo, (de lo que sea que estemos hablando) No sirve alejarnos de nosotros mismos, no sirve ver para arriba y ver el cielo gris, hay siempre un poco de sol atrás de algún edificio.
No vale la pena desesperanzarnos, y ver el viento pasar, el frío de las calles de Buenos Aires en invierno, la vida tiene el color que le ponemos, es solamente aceptar que tenemos la valentía de hallarnos, de arreglar las cosas, no importa ahora las cosas que dijimos, que no decimos, deja tu cabeza un rato sola, como dijeron grandes poetas carpe diem, y hay que salir, enfrentar la música bailar al ritmo del cha cha cha...
viernes 26 de junio de 2009
La gente en el café.
Hay de todo. vemos señoren ancianos que piden el café más fuerte que hay, vestidos de traje, paquetes, solo un minuto y siguen con su día. Señoras pituconas, que se sientan leen el diario, charlan con otras, parece ser un cafe rutinario. Los grandes grupos de jovenes que se sientan por horas y cada tanto se escucha una carcajada estridente.
Que hay de aquellas personas solitarias de Buenos Aires que vemos sentadas solas, aquellos que rutinariamente toman un café y leen el diario, que se sientan a estudiar, aquellos multifaceticos, hablan por celular, chequean la agenda, toman el café, algo rutinario, que no parece significante. Y que hay de aquellos que se sientan y sorbo a sorbo disfrutan la bebida, toma la taza entre las manos, la miran, miran por la ventana, reflexionan, vaya uno a saber sobre que, pero viven esos minutos como si fuera un placer único.
Es cuasi filosofico observar a cada persona y como toman su café pudiendo imaginar una historia atrás de cada uno.
Que hay de aquellas personas solitarias de Buenos Aires que vemos sentadas solas, aquellos que rutinariamente toman un café y leen el diario, que se sientan a estudiar, aquellos multifaceticos, hablan por celular, chequean la agenda, toman el café, algo rutinario, que no parece significante. Y que hay de aquellos que se sientan y sorbo a sorbo disfrutan la bebida, toma la taza entre las manos, la miran, miran por la ventana, reflexionan, vaya uno a saber sobre que, pero viven esos minutos como si fuera un placer único.
Es cuasi filosofico observar a cada persona y como toman su café pudiendo imaginar una historia atrás de cada uno.
viernes 24 de abril de 2009
El amor, ¿Una maquina del tiempo?
Que si, que no, que si, que no, el amor es un juego de dos perspectivas, no se si es cómo en las películas, yo puedo dar el punto de vista de una mujer, que no considera que haya tenido fracasos amorosos, sino experiencias...
Qué se me dio por escribir sobre el amor, todo tiene un punto, no escribo nada si no quisiera llegar a un punto... y mi punto es mi corto en suspenso... me di cuenta que no lo termino porque es sobre el amor...
Y es mi punto de vista sobre el inicio muy muy muy inocente de una relación; a lo que quiero llegar, es que no nos entendemos, ni los hombres a las mujeres, ni nosotras a ellos, futbol, ropa, maquillaje, autos, deporte, pelo, trivialidades conparado a cómo cada sexo tiene cierta percepcion sobre el mundo y sentimientos diferentes sobre muchoooosss aspectos de la vida, la realidad es que si no hay comunicacion nunca nos entenderemos.
Y ahi esta lo básico sobre el amor, la comunicación, creer y entender al otro, porque hoy en día, una de las grandes dificultades es creer en el otro, las mujeres de hoy en día bla bla bla, los hombres de hoy en día, ni te cuento, pero que hay de aquellos que escapan a la regla, cada uno es diferente y demuestra las cosas de una manera diferente.
Y el problema es cuando solo demostramos y no decimos, no podemos ponerle palabra a los sentimientos, ese es mi problema, desde siempre... sera curioso que mi corto es sobre un mimo?
PROXIMAMENTE podre hablar de "MALABARES"...
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