Estoy sentada, abrumada por la belleza de uno de esos teatros de Buenos Aires que te dejan sin aliento, respirando un aroma extraño que solo se siente en lugares así, observando una aureola de luz que ilumina puntualemnte el centro del escenario, donde hay una silla antigua y microfonos modernos, un contrapunto casi poético. Y el espectaculo comienza, las guitarras suenan, y sin querer, sin proponerselo uno se deja elevar por la armonia melodiosa que invade los oidos y cerras los ojos... y comienzan a parecerse miles de imagenes en la cabeza, de recuerdos conocidos, que uno suele invocar, y otros, tantos otros que te sorprenden, recorres lugares que hace tiempo vivistaste, y otros a los que nunca has ido. Y es algo impresionante, de repente estas en el medio de llanura pampeana, rodeado de verde, y arboles que se arrastran por el piso, y segundos más tardes estas en el medio de un candombe que pareciera ser una imagen sacada de un libro de historia de la primaria, de esas pinturas que te llamaban la atencion en la infancia, cuasi fotografías, remontandote a otro siglo. y sin darte cuenta estas recorriendo una calle que pareciera ser italiana, cons eñores pintando, y pequeñas mazetas con flroes rojas colgandod e la ventana, y otra imagen evoca una calle parisina en la que nunca estuviste pero que ciertamente el recuerdo está en tu memoria. y en un abrir y cerrar de ojos volves a una escena rioplatense, con callecitas angostas, casas de colores y una pareja bailando...
La magia de la música, y de abrir los oidos es poder volar a diferentes partes del mundos o épocas sin darte cuenta, sin gastar un solo centavo, solo dejandote llevar por notas musicales, melodías que caracterizan tus recuerdos....